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Movimiento perpetuo, D. Abreu, Andrés.

Al Castillo de la Real Fuerza ha vuelto Humberto Díaz con su insistente manera de hacer la cerámica desde una postura muy contemporánea que lo erigió como máximo ganador de la Bienal Amelia Peláez en el 2001. Díaz retoma para esta muestra personal las tesis que han marcado el impacto visual de su obra anterior y reconstruye formalmente estos conceptos en dos nuevas instalaciones. El movimiento y lo elemental cerámico sustentan las estructuras espaciales de esta exposición, mientras que el video vuelve a incorporarse como recurso de confrontación entre el hombre y el arte y lo virtual. Aunque Movimiento Perpetuo no va más allá de lo que representaron sus antecedentes, refresca y amplía una posición creativa que, en medio de las turbulencias del posmodernismo, defiende muy bien a la cerámica como manifestación. A partir de un inteligente estudio de las esencias de este soporte, donde incluso es admitido el conceptualismo, y de sus facilidades para el ready made, Humberto demuestra ser un alumno (estudiante de 4to. Año en el Instituto Superior de Arte) aventajado en cuanto a ideas e instrumentales para mover contemporáneamente al barro.