TEXTOS

IV Festival Nacional de escultura efímera, Iñurrieta Rodríguez, Lena.

En IV Festival Nacional de Escultura Efímera fue celebrado el pasado mes de junio, organizado por el Centro Experimental de Artes Visuales José Antonio Díaz Peláez (23yC) con el auspicio de la Asociación Hermanos Saíz. A diferencia de las ediciones anteriores, en las que los primeros premios fueron entregados a Jeannette Chávez, en el 2003; al Grupo Vórtice, en el 2004; y a la pareja José A. Medina y Pedro Valerino, en el 2005, en esta ocasión fue declarado desierto. Solamente se otorgó el segundo lugar a Después del Gólgota, del grupo performático Shalom, integrado por Leisbel Arias, Yandry Fernández y Usiel Areu; y el tercero y el de la popularidad a Juega tu papel, del grupo Filamento, integrado por Alejandro Darío Noda, Marcel Hernández y Ray Murgido Catá. A juzgar por esta edición, parecían agotadas las posibilidades creativas de la escultura efímera en Cuba, aún cuando el arte contemporáneo tiene entre sus tendencias más importantes expresiones artísticas con esta característica, que cada día tienden a ser más transgresoras y osadas. De manera general, los proyectos tuvieron un nivel artístico sin correspondencia con la calidad para un concurso de alcance nacional. El manejo de los contenidos de estos trabajos resultó superficial, y sus representaciones estéticas carecieron de la factura adecuada. Además, resulta notorio que la destrucción de las obras –quema básicamente- y la performance fueran los recursos más importantes para lograr lo efímero, cuando en realidad existen asimismo otras posibilidades, que han sido delimitadas en los últimos veinte años sobre todo por el término de Rosalind Krauss. La escultura y en general el arte efímero están entre las manifestaciones más creativas de la contemporaneidad. Brevemente definida, tiene una concepción físico-formal donde se expresa la expansión de las fronteras del arte contemporáneo en relación con el llamado arte tradicional. La no perdurabilidad y la inmaterialidad de sus obras son algunas de sus características fundamentales. En lagunas ocasiones las piezas pueden ser almacenadas en museos o colecciones privadas, donde un equipo de conservadores y restauradores cambiarían los materiales periódicamente o le darían un tratamiento especial para alargar su vida expositiva; igualmente puede documentarse la acción mediante la fotografía y el video; no obstante, en principio se intenta todo lo contrario. Formalmente se manifiesta a través de la utilización de materiales perecederos, instalaciones, intervenciones de espacio, con la destrucción voluntaria del objeto, o puede ser un gesto, algunas performances, un discurso estético-conceptual de corta duración, hasta proyectos mucho más radicalizados en el espacio de la web. Es decir, Escultura efímera es algo conocido como teoría y práctica hace ya algún tiempo. Ejemplos muy recientes de cómo se comporta esta manifestación dentro del panorama artístico nacional se pudieron apreciar en la muestra Espacios multiplicados, del centro de Desarrollo de las Artes Visuales. Uno de ellos es Reversible, de Humberto Díaz, cuyo concepto ideoestético indica movilidad, cambio, un estatus no perdurable, reversible; por otra parte, la confección física simula muros fuertes y duraderos, pero es una pieza de atrezo realizada con poliestireno para el relleno, cemento para los soportes inferiores, ambos recubiertos con pintura y yeso; su encanto radica justamente en un título que afirma su variabilidad espacial, su desaparición, y unos materiales que confirman la posibilidad del cambio sin muchas complicaciones para construir y reconstruir. De Wilfredo Prieto, Masa boba -realizada- consistió en una superficie cubierta con masa cruda para pan, durante los días de exhibición el material creció y finalmente se degeneró; de Kcho, Sin distracción, realizada con madera, soga y metal; y la Walter Espinosa, Una semilla en un surco de mármol, hecha con grasa animal, resistencia eléctrica y aluminio. A nivel internacional también se observan proyectos artísticos muy transgresores y controvertidos. A la Documenta 12, que es celebrada desde el 16 de junio hasta el 23 de septiembre, fue invitado Ferran Adria, unos de los maestros de cocina españoles más importantes del momento, para exponer su arte culinario y ofrecerlo diariamente a dos participantes seleccionados al azar. Otra proposición de este tipo se pudo observar en el Palais de Tokio, Site de la Création Contemporaire, una de las instituciones francesas de arte contemporáneo más importantes. Allí se realizó en el mes de marzo la exposición Post Patman, Michel Blazy, cuya propuesta estética consistió en crear esculturas a partir de la utilización de materias orgánicas como plantas, alimentos, espuma, animales vivos… La obra fue la proliferación de esas materias: germinación de hongos y raíces, disecación y deterioro de superficies, trasmutación de formas, y finalmente su degeneración bajo la mirada supervisora del artista. Estos ejemplos recientes, tanto del ámbito nacional como internacional, han sido citados en este texto porque ilustran las grandes posibilidades creativas de la manifestación y las muy disímiles formas de planteárselo. No se hace descripción de pieza alguna en el concurso, pues no resulta pertinente si se tienen en cuenta sus resultados. Decir escultura efímera no es mencionar algo raro o poco conocido, sino que es hacer referencia a cómo enfrentar la creación escultórica a nivel objetual sin la utilización de los materiales más tradicionales y según las tendencias más actuales, una arista de una manifestación común en el arte contemporáneo promovida desde hace largo período por importantes instituciones artísticas. Es una pena que no se hayan aprovechado las grandes posibilidades de este espacio de creación para presentar obras bien fundamentadas estética y conceptualmente, tanto por parte de los participantes como del comité organizador. Para la próxima edición sería recomendable elaborar un programa promocional más efectivo y motivador, quizás televisar un spot de promoción, y asimismo cuidar los criterios de selección. De igual modo sería provechoso, dada la pobre factura de algunos trabajos en concurso, producirlos por los centros auspiciadores, para garantizar una mejor calidad formal. Sin embargo, las dificultades son conocidas…