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Entre curar y crear, César, Antonieta.

Dos jóvenes artistas cubanos, Analía Amaya y Humberto Díaz, recién graduados del Instituto Superior de Arte, acaban de recibir el Premio Nacional de Curaduría 2005, en la categoría de exposición individual. El reconocimiento otorgado por el Consejo Nacional de las Artes Plásticas, galardonó la exposición Land-scapes, presentada en julio del 2004 en la Galería Habana como parte del trabajo de tesis de grado de ambos. La curaduría no es un ejercicio exclusivo de especialistas en ese ámbito, Muchos artistas han sido curadores ya sea de sus propias exposiciones, o de otros colegas. No es oficio fácil organizar la presentación de las obras, temas y autores, hallar un título, lograr la organicidad estética y conceptual de los expuesto, y acompañar todo esto con catálogo y notas críticas como un todo que resalte y nos permita, en su conjunto, apreciar la creación del artista. En este caso, toda la tarea fue asumida por los galardonados. MIRADA AL INTERIOR DE LA MUESTRA La propuesta tiene una idea del paisaje enfocado a través de sugerencias, evocaciones o detalles y se sostiene sobre la base de instalaciones, video-proyecciones y esculturas. Se trata de un acercamiento desde un ángulo diferente. Lo que puede apreciarse como Land (tierra) es el segmento correspondiente a Humberto, quien trabaja con materiales cerámicos de origen industrial: losas, tejas, ladrillos o cuentas de collares. La separación mediante guión de la sección scapes, responsabilidad de Ana, fonéticamente (escapes) se vincula con el escapar poético, que descubre lo sublime en lo cotidiano. UN TEMA ETERNO El tratamiento del paisaje acompaña la historia del arte universal desde muy temprano. Muchos son los creadores que se han expresado, mediante él con diferentes técnicas, desde posiciones pictóricas (tradicionales o no), hasta instalaciones que ganan cada vez más terreno del arte actual, con soportes como la fotografía, el video u otros. “En nuestra obra, expresa Analía, el paisaje no es el eje discursivo. Nos propusimos llegar a este género desde lo visual sensorial más que desde lo conceptual, pero esta noción se refiere más a él como dimensión perceptiva, que ensaya de esa manera el concepto de espectador sugerido por las piezas.” Humberto alude “al ambiente museográfico conseguido en la galería donde la evocación descriptiva se ajusta a la distribución de las piezas en el recinto expositivo y a la forma en que el espectador las percibe, teniendo en cuenta las relaciones existentes entre ellas, como un recorrido por cualquiera de los escenarios de nuestro medio” PAISAJE, PALABRA CLAVE Es preciso insistir en cómo se presenta en Land-scape el paisaje. Es tópico y punto de partida para iniciar un diálogo con discurso propio, reminente a la naturaleza, a componentes arquitectónicos, urbanos o de índole natural, parte de nuestro arsenal de imágenes culturales. Con ladrillos y cinco monitores que representaron arquitectónicamente una torre, cinco aberturas del suelo al techo dieron la imagen del movimiento infinito, en la propuesta de Humberto, mientras Analía se vale de espejos privados del azogue para plasmas una escalera, cuya imagen se difumina a medida que se profundiza, lo que recuerda la perspectiva renacentista. A todo esto se vincula una trayectoria que los ha visto presentes en numerosas exposiciones personales y colectivas donde alcanzaron premios y reconocimientos; entre otros, en la Bienal de La Habana y el Salón de Premiados; su graduación del ISA con título de oro y las becas para cursar estudios en el extranjero. Todavía les falta mucho por mostrar a estos dos representantes de la plástica cubana, si nos atenemos a su juventud, al nivel de la entrega demostrada y a su preciosa capacidad para imaginar y soñar.